Alrededor del mundo la información viaja en cuestión de segundos; gracias al internet tenemos información de dónde sea, cuándo sea; a menos que se te vaya la luz o el internet. Pero, en todo caso, tenemos acceso a una cantidad infinita de contenido que ni en dos vidas lograríamos ver.

Hoy en día todos conocemos que es un hashtag, claro el signo numeral con el que podemos rastrear un tema en las redes, pero no necesariamente son para cosas buenas. Sí, ahí va la imagen de cierta cosa que tecleamos, así como #ElSalvador, nuestro país, que puede ser pequeño pero dónde hay espacio para todos.

No todos tienen el mismo concepto de nuestro país, desde nuestras hermosas playas hasta los mayores índices de violencia están ahí. Un día escuché a una madre decir “Yo no quiero que mi hijo sea un hashtag en la internet” así es, porque violencia es el pan de cada día en nuestra sociedad. Porque nadie quiere reconocer que la violencia vende y MUCHO.

La insensibilidad de nuestra gente frente a la muerte es atemorizante, cada día escuchamos entre 21 y 23 muertes; pero lo que inmediatamente sale de nuestras bocas o mente es: “¿Son menos o más que ayer?”. ¿Insensibles o acostumbrados?, podemos preguntarnos.

La verdad, solo tú puedes responder esa pregunta, decíme que es mentira, nadie siente que cruda es esa palabra hasta que llega a tu zona segura, dónde vives, estudias, comes o peor aún, tu familia.

Hemos visto como nos sensibilizamos por masacres en otros países como Siria, Francia, Estados Unidos, la Franja de Gaza, Guatemala, México, pero no me malentiendan, esos han sido escenarios que no queremos vivir y rogamos porque no vuelvan a pasar en ningún lugar.

En nuestro país son 265 homicidios solo en junio, la mayoría concentrados en San Salvador, La libertad y zonas rurales. Con un aumento en masacres violentas del 88% hasta mayo del corriente año. Estamos viviendo un periodo de violencia que está cobrando fuerza y no parece tener final.

Pero entre tanta muerte de nuestra niñez y juventud; familiares y amigos de terceros ajenos (o no tanto) a nuestro círculo cercano; debemos destacar aquellas muertes que se van sin eco. Aquellas muertes que se prefieren contabilizar en masa y que son un número más.

Mujeres que entran al espectro de violencia de género; hombres y mujeres condenados solo por su preferencia sexual; niños que no se unen a grupos delictivos y niñas que no aceptan cualesquiera ofertas de éstos; ancianos; indigentes; jóvenes que por su vestimenta ven arrebatada su vida con una simple sumatoria al conteo de la PNC o el IML.

Nuestro país cambiará, no únicamente por nuestra VOZ, si no con nuestras ACCIONES; abrámosle paso a la empatía y dejemos la indiferencia, TODOS estamos en éste barco y solo porque tu lado no tiene fuga, no significa que tarde o temprano no se hunda con todos dentro.