En una ocasión, preguntaron a Lady Diana si ella creía que iba a ser Reina de Inglaterra. La Princesa brindó una respuesta que salió con mucha fuerza de su boca, pero envolvió su mirada con profunda desilusión:

No, no lo creo….La Familia Real me ve como una amenaza porque soy diferente, porque no sigo las reglas, porque lidero con el corazón y no con la cabeza.

 Creo que toda mujer en la historia ha pasado por un camino similar:

Es la fuerza la que les causa confusión y miedo…¿Por qué es ella tan fuerte? ¿De dónde lo saca? ¿Para dónde va con tanta fuerza? …y ahora ¿Que va a hacer con ella?

Y es así como no importando en que cuna hemos nacido, la desventaja es que nacimos princesas, no reinas. Se nos niega salirnos de lo convencional, se nos niega crecer profesionalmente, se nos niegan responsabilidades; se nos niegan incluso nuestros derechos, a veces se nos niega hasta el mismo amor. ¿Y todo por qué? Por miedo de los demás de ceder el poder y perder el control.  Pero…

  1. La princesa es diferente:Este mundo retrógrada aún no se da cuenta que la mujer no tiene la misma sed de poder que por naturaleza todo hombre posee.  La mujer tiene sed… pero de dar, de cuidar de las personas y los detalles, de entregarse completamente en lo que cree.
  1. La princesa no sigue las reglas:Porque es astuta y sabe las mismas reglas la llevan por un camino trazado por y para hombres, un camino repleto de barreras específicamente diseñadas para impedirle el paso. Por eso se las ingenia y busca otras maneras para llegar a donde quiere llegar… Y ¡Oh Sorpresa! … ¡Llega!
  1. La princesa lidera con el corazón y con la cabeza:Por eso sus ojos nunca estarán fijados en reinar desde el trono, porque desde ahí estás muy lejos de la gente. Pero si tiene que destronar a medio mundo para lograr lo que tiene propuesto, lo hará.

Ella es fuerte porque sobre su alma recae el peso,  la responsabilidad, y el deseo casi instintivo, de hacer todo lo que hace por amor a la humanidad, producto de su más preciado don: su vientre.

Todo lo que le sucede, no sólo a ella sino también a sus seres queridos, le afecta de sobremanera… y eso es lo que la vuelve cada vez más fuerte.

Ella usará su fuerza cada vez que necesite hacerlo. Puede que a veces no sea tan agradable verla luchando, pues en un mundo dominado por hombres, como último recurso, hay que ponerse guantes de box para ser respetada. Y aunque así sea, la princesa seguirá luciendo igual de linda que siempre… o quizás aún más!

La princesa lleva en sus venas la pieza más importante del poder: El liderazgo por herencia… por amor; pues es hija del Rey. Y si nunca será reina, no le importa.

La historia es testigo que la confusión y el miedo de los demás no han logrado detener lo que dicta el corazón de una princesa. De las más grandes ironías de esta vida es que a casi 19 años de su muerte, el mundo entero sigue llorando por la Princesa Diana de Gales como nunca se ha llorado ni por una reina.