Quiero iniciar compartiendo este pequeño dato: Apple fue fundada en 1976 por Steve Jobs, Steve Wozniak, y otros colaboradores más. Todos conocemos el exitoso caso de esta renombrada compañía.

Ahora trasladémonos al contexto social de El Salvador. La toma de decisiones de nuestro país es bien criticada, y existe un sector que ha sido muy activo en ese aspecto, los jóvenes generadores de opinión. ¿Pero qué tanto pueden trascender nuestras opiniones?

Este sector de jóvenes activos que construyen críticas y debate es muy visible a través de sus columnas de opinión, sus cuentas de Facebook y Twitter, y las distintas plataformas en las que participan, tales como: CREO, Global Shapers-San Salvador, Xpressate, Censura Cero, entre otras. Si no conocen algunas de estas plataformas les recomiendo“googlearlas”.

En fin, este grupo de jóvenes es adicto al debate, pero últimamente me he percatado que gran parte de este sector no trasciende del debate, claro que hay excepciones, para muestra de ello puedo mencionar a Alfredo Atanacio Cader, un emprendedor salvadoreño que ha impulsado varios proyectos dignos de aplaudir; puedo mencionar a Aida Betancourt Simán, quien junto a varias de sus amigas están alzando la voz en defensa de muchas mujeres que sufren del abuso machista que existe en nuestra sociedad, voces verdaderamente admirables.

Pero parte de este sector, parte de estos generadores de opinión, se estancan en el debate e incluso recaen en las críticas poco constructivas entre ellos mismos. Y es ahí donde existe una semejanza a la actual clase política. ¿Acaso esta es una evolución de la polarización? Espero que no, y si es así, estamos a tiempo de poder enmendarlo. Entonces… ¿Somos capaces de llevar el debate a la práctica?, ¿podemos dejar de atacarnos y darle el ejemplo a la actual clase política?

En el 2015 estrenó la película “Steve Jobs”, protagonizada por Michael Fassbender. En una de sus escenas, en medio de un escenario repleto de instrumentos de una orquesta sinfónica, Wozniak le reclama a Jobs que como es posible que cada día él escuche que Steve Jobs es un genio, a pesar de que Jobs no es programador, no es diseñador, y no es mercadólogo; Steve Jobs le contesta que se debe a que él dirige la orquesta y que Wozniak solo es un excelente músico que tiene un puesto adelante dentro de dicha orquesta.

Nosotros podemos decidir si queremos ser un buen músico de la orquesta, o si queremos empoderarnos y dirigir la orquesta. Pero ojo, la construcción de la democracia no se trata de elegir bandos, acá no hay team Wozniak o teamJobs. El Salvador ya no solo necesita jóvenes críticos capaces de debatir, nuestro país ahora necesita jóvenes que se empoderen, que sus proyectos emprendan negocios sostenibles, que los debates se conviertan en iniciativas de ley, que la crítica política se transforme en participación política, que los memes evolucionen al diálogo.

Soy un optimista y fiel creyente, de que nosotros, los jóvenes, traspasamos las barreras de los “compañeros de lucha” y de los “hermanos nacionalistas”, nosotros tenemos el deber de devolverle un poco de sentido común a esta sociedad salvadoreña que cada día se consume más en la inmunda polarización.