¿Te has puesto a pensar por qué la mayoría de los líderes políticos del mundo son hombres? Es una realidad que ha venido desde el inicio de la humanidad, él es el que manda y ella debe ser sumisa.  La historia ha depositado en una caja a muchas mujeres, muchas con gran potencial. A lo largo de los años esas mujeres que no aceptaban ser sometidas y decidían salir de la caja eran castigadas o denigradas, pero eso ya no es así. Estamos en el siglo XXI en donde la libertad de expresión es el poder más grande que se nos ha otorgado.

Es incoherente y sobre todo triste que la estructura política este segmentada por sexo, cuando las mujeres somos más de la mitad de la población electoral. Es necesario que las mujeres nos involucremos más en la política y en la toma de decisiones, ya que el perfil del sexo femenino tiene características que son exitosamente complementarias con la política.

Nosotras somos seres con una cosmovisión diferente, respetuosas a los diversos puntos de vista, lo cual nos permite crear una visión real y compartida de la realidad. Además, nosotras somos capaces de proponer soluciones que anhela la población, siempre con la transparencia como aliado número uno.

Sobre todo nosotras poseemos la capacidad de superar los métodos retrogradas de solucionar enfrentamientos; no buscamos soluciones al conflicto con más conflicto, guerras con más guerras, injusticias con más injusticias sino que con diálogo.

Nosotras, las mujeres tenemos la capacidad de ser equilibradas, de equilibrar la emoción con la razón. Esto es fundamental, somos empáticas y emocionales pero al mismo tiempo racionales ante una situación, de esta forma podemos ver la situación desde diversos puntos de vista y encontrar la solución más óptima.

Con todas estas cualidades podemos dejar de solo escuchar a nuestros gobernantes que solo nos muestran los problemas y no hacen nada, ¡involucrémonos y demos soluciones!

Si seguimos inconformes con los líderes políticos pero con miedo de involucrarnos no solucionamos nada, solo agravamos la situación. La gente quiere nuevos líderes y nuevas formas de hacer política, seamos nosotras esas nuevas líderes, con métodos innovadores, humanos, legales y sobre todo siempre velando por el bien común y no por el interés propio.

La persistencia de esta desigualdad es un obstáculo para el desarrollo y la gobernabilidad democrática en el país. Es tiempo de perder el miedo y salir de esa caja en la que cual la sociedad nos ha metido, esa caja donde hay sin fin de mujeres preparadas y capaces de ser mejores líderes.

Yo decidí salir de la caja, empecé a involucrarme y dar soluciones, pero ya no solo basta con salir de la caja, entre todas, debemos romper la caja.