“Los trapos sucios se lavan en casa” dice un famoso dicho al cual los salvadoreños no estamos realmente acostumbrados. Somos expertos en resaltar lo negativo de nuestro país, en mostrar nuestros problemas al mundo entero. Como es de importante identificar lo que los residentes de un país piensan y sienten sobre su propio país ya que esto se reflejará en cómo los extranjeros ven a nuestro país como un posible destino turístico. Si un turista vive y nota cómo la gente local disfruta y ama su país, entonces esos sentimientos van a ser transmitidos a todo aquello que visite el país y estos turistas terminarán enamorándose del destino turístico y atraerán más gente interesada, incrementando su aportación económica y mejorando la calidad de vida de la gente local. Pero en El Salvador sucede exactamente lo contrario.

La industria del turismo y la administración de un destino turístico es todo un círculo vicioso: si la gente local no ama su país, no habrá una estrategia exitosa para generar un turismo receptivo, por ende la economía no puede progresar y la calidad de vida en el país no incrementa y la gente se vuelve insatisfecha con su país. Es un problema bastante complejo del cual me encantaría entrar en detalle, pero en esta ocasión me enfocaré únicamente en el punto de partida: el sentimiento de pertenencia de la gente local hacia su propio país; eso marca la gran diferencia entre un destino turístico exitoso y uno que no lo es. Un claro ejemplo que todos conocemos: Costa Rica. Este país es conocido ahora mundialmente como un destino verde el cual es visitado por millones de turistas anualmente, y los Ticos son para los salvadoreños irritablemente orgullosos de su país. ¡Qué bueno por ellos!

El turismo es una industria que se basa en las experiencias subjetivas de los visitantes, por ende para administrar un destino turístico exitoso hay que hacer que la experiencia del viaje sea mayor que la expectativa del mismo, esto vale tanto para el turista como para el país receptor del turismo. Si la gente local no obtiene experiencias positivas del turismo, entonces este no tiene porque ser receptivo de el. Ahora, para lograr que la gente local tenga experiencias positivas del turismo es importante que se le tome en cuenta. Es importante que el turista respete su espacio, su paisaje, su naturaleza, su cultura, sus tradiciones, entre muchas otras cosas, por ende es de vital importancia dar a conocer estos aspectos del destino al mundo exterior, ya que de no ser así el turista puede irrespetar alguno de estos. ¿Muy claro, no?

Pues no tanto, ya que el problema viene que ni la gente local es consciente de todos estos aspectos importantes, entonces no podemos esperar que los turistas estén interesados en conocer de ellos. El salvadoreño tiene que generar un sentido de pertenencia a su país tan fuerte que permita a través de ellos generar interés en los posibles turistas. ¿Cómo vamos a vender a El Salvador como un conjunto de “Pueblos Vivos” si la mayoría de la población no se identifica con eso? La opinión y los sentimientos de la gente local importan a la hora de promover un destino turístico. Es el aspecto más importante para generar una marca país. Y sí esto es así, ¿por qué el Gobierno no ha creado una estrategia apta para promover a nuestro país en el extranjero?

Tenemos que conocer de dónde venimos, quienes somos, que nos hace especiales y nos diferencia de tantos países que hay en el mundo, es solo así como lograremos entregar un valor agregado a cualquiera que quiera visitar nuestro país. El turismo no se basa únicamente en ir a un lugar y ver la infraestructura o el paisaje, el turismo es un medio para experimentar diversas culturas, para conocerlas y ser parte de ellas por un corto periodo de tiempo. Y es aquí donde empieza el problema en El Salvador: si un turista es parte de nuestra cultura por un periodo de tiempo, y en este tiempo lo único que se le dice a este turista son cosas negativas de nuestro país, ¿qué impresión se llevará él de El Salvador?, y ¿qué información transmitirá él a sus conocidos?

Tenemos que empezar a hablar bien de El Salvador; tenemos que volver amar a nuestro país. Es cierto que El Salvador es un país lleno de adversidades y que cada día es una lucha para lograr una vida mejor, pero ¿en qué país no es así?

¿Qué el problema son los políticos? – No, somos nosotros que seguimos eligiendo a los mismos para que nos gobiernen.
¿Qué el problema es que El Salvador no tiene futuro? – No, el problema es que la gente decide abandonar este país y no ser un aporte para que este país se desarrolle.
¿Qué el problema son las maras? – No, somos nosotros que le entregamos el poder a esta gente por miedo. Como dice el famoso dicho “La pluma es más poderosa que la espada.”

Los turistas buscan cada vez más las experiencias auténticas a través de la gente local con un fuerte sentido de pertenencia. El sentido de pertenencia es una armonía entre la naturaleza, el paisaje, las colonias, el patrimonio, los activos locales y la tradición en la comida y otros aspectos culturales: la base para una marca país que genera interés por el destino turístico y fomente el desarrollo económico que tanto necesita El Salvador. Busquemos el lado positivo de El Salvador y promovamos eso, involucrémonos y así vayamos disminuyendo lo negativo. Tenemos que trabajar por revivir ese enamoramiento por El Salvador y lo nuestro, y para ello podemos empezar apoyando al talento nacional, conociendo un poco más acerca de nuestra gente, haciendo turismo interno. Nosotros y El Salvador tenemos una relación para toda la vida y por eso tenemos que empezar a amarnos nuevamente. Estando enamorado, ¿quién habla mal de su pareja?