Toda mi vida, y desde que tengo uso de razón me han repetido la frase “los jóvenes son el futuro”. No sé si a ustedes también, pero estoy segura que todos hemos escuchado esta frase más de una vez. Pienso que los jóvenes no solo somos “el futuro” sino que también somos el presente. Siempre he creído y seguiré creyendo que somos todos los jóvenes de este país los que vamos a lograr que las cosas cambien de verdad.

Estoy segura de que a pesar de todo, aquí hay jóvenes como yo, a los que no nos da miedo emitir una opinión aunque sepamos en ese instante que emitirla es como nadar a contracorriente. Aquí hay jóvenes que quieren luchar por defender nuestra democracia que cada vez se desvanece más. Aquí hay diamantes que todavía no se han dado cuenta de lo mucho que brillan. A los que amamos la democracia, la libertad y la paz, nos han dicho de todo: desestabilizadores, detractores, golpistas, imperialistas, por no seguir con la lista. Esto no nos debería de frenar.

Somos bendecidos al haber nacido dentro de una democracia que tanto les costó a las generaciones anteriores, pero no podemos estar dormidos. Esta democracia la podemos perder en los próximos años. Jóvenes, tenemos que despertar porque no estamos en el cine y esto no es una película, es nuestra realidad.

Necesitamos dejar atrás tanto odio y resentimiento infundado que no nos llevan a ningún lado. Seamos de derecha, de izquierda, ricos o pobres, del campo o de la ciudad, a todos nos une algo más fuerte y más grande. A todos nos une El Salvador, nuestro paisito, que si bien es pequeño, es nuestra patria. Aquí hemos nacido y crecido. Aquí hemos caído y nos hemos aprendido a levantar. Lo más probable es que sea esta misma patria la que nos vea morir y es a esta misma patria a la que nos debemos. No la podemos abandonar, no ahora que es cuando más nos necesita.

¿Cuándo nos vamos a despertar para acabar con esta pesadilla? Seamos esa generación unida que sea capaz de dejar esos paradigmas del pasado precisamente ahí, donde pertenecen, en el pasado. Seamos esa generación de luz que ilumine el camino en la dirección correcta. Seamos esa generación de paz que se entienda mediante el diálogo sincero y no con insultos y señalamientos. Seamos esa generación tolerante que sepa vivir con diferencias, sean cuales sean.  Aprendamos por favor de los errores del pasado para no volver a cometerlos. Tomemos las riendas ahora, puede ser que mañana sea demasiado tarde.